Me quede con las ganas de darte un último abrazo, un último beso, de que me hicieras reír por última vez.
Me quede con las ganas, de mirarte a los ojos, de olerte a ti y a tu colonia, de uno de tus mensajes a las 4 de la mañana, y de un último autobus hacia tu casa.
Me quede con las ganas de tantas cosas..
Pero sobre todo, me quede con ganas de decirte que te iba a echar de menos, y aunque me hiciera la dura o la enfadada, solo tenías que pedirme perdón, pero perdón de verdad, con el corazón.

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